16/05/201705:00:57

Romper el ciclo

Alberto Aziz

A pesar del deterioro democrático al que hemos llegado en estos tiempos, hay procesos que abren horizontes un poco más optimistas. Ver a Lula sentado frente a un juez para indagar si es responsable de corrupción o se trata de un linchamiento judicial; observar cómo el FBI y el Senado investigan a Trump por el expediente ruso; mirar cómo el caso de OHL en España ya está en los tribunales, al igual que el expediente de Odebrecht, que ya ha pasado a manos del poder judicial en Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y muchos más, son ejemplos de un poder sometido a la ley. El contraste con México es enorme, aquí no pasa nada, no se investigan a estas mismas empresas, más bien se les da protección. La tarea de investigar grandes casos de corrupción la ha realizado el periodismo independiente y organizaciones de la sociedad civil. AHORA presenta un trabajo que devela el modelo del grupo Atlacomulco. Este caso documenta un ciclo que conecta cuatro ingredientes: poder, corrupción, dinero y elecciones, como el mecanismo que ha usado este grupo del PRI para mantenerse en el poder, tanto en el Estado de México, como en la Presidencia de la República. Este ciclo empezó en 2002 con Arturo Montiel (tío de Peña Nieto), siguió con el actual Presidente cuando era gobernador, continuó con su sucesor Eruviel y ahora se intenta un nuevo ciclo con Del Mazo. La defraudación multimillonaria se ha hecho a partir de dos sistemas carreteros, el Circuito Exterior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario Se trata de un desfalco que ronda los 90 mil millones de pesos (http://elciclo.ahora.si/ ). Esos tiempos en donde los políticos simplemente se robaban el dinero y lo metían a un cajón, han cambiado, hoy son mecanismos mucho más sofisticados. Esta investigación muestra la complicada operación: licitaciones a modo, financiamiento público, siete modificaciones al título de concesión, la bursatilización de la deuda y el fondeo ilegal de campañas políticas, todo realizado de acuerdo a ciclos electorales. La corrupción de OHL y Odebrecht muestran un entramado exacto entre intereses políticos y económicos. El modelo es para enriquecerse en el gobierno mediante la obra pública con empresas privadas y fondear campañas electorales. La vieja corrupción se renueva hoy con grandes compañías trasnacionales para alimentar ciclos que se repiten. Mientras que en México esta élites corruptas siguen tan campantes, en otros países estos mismos actos se penalizan con la cárcel. Después de darse a conocer esta investigación sobre “El Ciclo”, sus autores presentaron una denuncia en el INE y lo harán en la PGR. Frente a la investigación la maquinaria empezó a reaccionar mal. La SCT le pidió a OHL un certificado de buena conducta, es una mala broma que la empresa le diga a la autoridad que no ha habido desviación de recursos a campañas políticas. Por su parte, la empresa OHL anunció que demandará a la organización AHORA. Según Álvarez Icaza, OHL también tiene importantes intereses en el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Con este panorama hemos entrado a un momento crítico, porque el próximo 4 de junio se define si el PRI continúa el ciclo en el Estado de México. Con la campaña de Estado que han hecho el PRI, el gobierno estatal y el gobierno federal en esa entidad es fácil imaginar que estamos ante la defensa de un jugoso negocio de dinero y poder con carácter transexenal. “El Ciclo” muestra la íntima convivencia de la política como negocio y de la empresa como financiadora de la política. Si las denuncias avanzan, lo que resulta dudoso, y se logra romper el mecanismo fraudulento, entonces se podría detener a esta clase política que se ha encumbrado a través de la corrupción. Para ello se necesita quebrar el pacto protector, lo cual se puede lograr con la alternancia y la derrota del PRI en 2017 y en el 2018. Sólo así México accederá a cierta normalidad legal para que la corrupción sea castigada, como sucede ya en otros países. Sin embargo, la división opositora es el principal obstáculo para romper el ciclo de corrupción. Sin duda, la oposición debería apoyar al puntero que pueda derrotar al PRI. ¿Será la hora de romper este ciclo o seguiremos con las mismas inercias?