09/10/201705:00:34

Puntos suspensivos

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

09/10/201705:00:34

Ahora mismo, duermevela es la letanía de la clase política; luego ya se verá. Por lo pronto, vive y muere –la clase- en la incertidumbre o, lo que es igual, a escala de puntos suspensivos…Flotando a cierto nivel de la espera, como de costumbre, en el desconocimiento del contenido del paquete que, llegado el caso, habrá de echarse a cuestas el preferido. Meros puntos suspensivos… ¿Cuántos se dan contra la pared no más que lueguito?
El suspenso no mata, pero cómo desvela. Y su escala es una cuesta a la que viene a ser harto difícil arribar.
Con eso de que las matemáticas se metieron al fondo y la forma de la vida electoral, la paridad, en consecuencia, ha cobrado tal fuerza de que resulta que UNO más UNA es igual a dos, al parejo; y de ahí el estado de ánimo de hombres y mujeres que, en su normal derecho, aspiran a un cargo de elección popular cualquiera, por último. De suerte que vale la pena ir hasta el fin de los puntos suspensivos…
La sorpresa no es tan menuda y sirve para dar vuelo a la imaginación de posibilidades que también hacen pareja con ímpetus de no ser excluidos “de una u otra forma”.
Las mujeres, por décadas, ocupan en la vida administrativa lugares de primer orden; lugares ganados sin asistencia de Partidos Políticos ni votos electorales de por medio. Las mujeres (re)animan, una a una, el entorno productivo sin tela de dudas.
No han esperado, con justa razón, que los hombres abran las puertas para estar y actuar en trabajados de variada índole. Se han actualizado. Empezaron en manuscritos y cuando todo era el taca taca de máquinas mecánicas hasta llegar a la era de computadoras silenciosas.
Tampoco han entrado tumbando trancas, por su linda cara y buena presentación.
Más de medio siglo da cuenta justa de actitudes y aptitudes acreditadas día con día.
¿Qué diferencia pues ha de tener el quehacer político para que veamos en la realidad tan escasa participación de las mujeres dentro de ese espacio que es parte esencial de la comunidad?
La diferencia es tan sencilla y fácil de probar como que ellas han desempeñado sus encargos en grado de excelencia, sin exagerar ni menos pasar por alto excepciones que son normales y forman parte de toda regla por muy derecha que ésta sea.
La diferencia es que a las mujeres, en sus múltiples cargos que hacen mayoría en diversas oficinas, de cualquier nivel, no se las ha sometido al voto sino que han sido ellas mismas en el desempeño de su trabajo quienes ganan a diario merecida atención oficial y social.
La diferencia es que el voto, junto a seguir siendo un misterio a concretarse la hora de su emisión y la palabra más virginal y cuidada en leyes electorales, no les ha llamado la atención y, por si fuera poco…Ellas en serio no creen en la virginidad electoral.
La diferencia es que el hombre lo ha hecho tan mal, al punto que en la regla cumplir deviene en la excepción; de manera que si la historia en México se midiera por trienios y sexenios, habría qué reconocer a muy pocos individuos su buen papel como hasta que la palabra “individuo” se la oiga con cierto desdén, atribuida sólo al sexo masculino.
A ese campo errático es al que las mujeres no han querido internarse, independientemente de la resistencia de la élite masculina. Ellas se lo han propuesto así y saben bien a qué atenerse.
Pero la resistencia ha sido leve en comparación con las metidas de patas y de manos del hombre a través de los distintos períodos de gobierno.
Tales ejemplos no han sido dignos de imitar por las mujeres. Y ellas han hecho bien así en la acción como en la omisión bien pensada.
Sin embargo, bien que de poco tiempo para acá sea deber de los Partidos Políticos ajustarse el chaleco de la paridad de género. Cosa que aceptan a regaña dientes.
No lo hacen de buen grado pero deben cumplir al pie de la letra el ordenamiento legal.
Lo malo sería que esto tomara por sorpresa a las damas.
Lo malo que se repitan las ridiculeces de hace tres años con tal de “participar” en campañas políticas. Ridiculeces icónicas por llamarlas de alguna forma como de que el esposo fuera el candidato y luego resulta a media campaña la esposa y aquél se acomoda como síndico.
Lo malo sería expulsar a las dama casi a la fuerza de ese camino de dignidad que recorren con probado acierto y llevarlas de pronto a un terreno en que ellas saben por qué no habían querido participar y estar. Que algunas damas respetables lo hayan hecho es diferente a la posición de la mayoría de féminas. Ellas tienen una intuición que supera en mucho a la de los varones, por encontrase con ejemplos a no seguir.
Lo malo son los tropeles y suspensos en que la paridad se impone porque la ley, fuera de la realidad, lo mandata sin más opciones.
Muchos hombres andan que no saben qué hacer y no pocas mujeres caminan al paso que antes lo hicieron los hombres… Cuidado. Cuidado. Por sus bellos antecedentes.
Los puntos suspensivos tienen en ascuas así a hombres como a mujeres.
El corto plazo dirá el perfil de candidatos y candidatas.Y el mediano y largo dirá la última palabra…
La paridad no habrá de ser la misma jeringa con diferente bitoque.