18/05/201705:00:31

Periodistas, la vara alta de Peña

Salvador Fernández Tiempo de política

Tiempo de política

18/05/201705:00:31

Cuando se sabe que México es el tercer país en el mundo después de Siria y Afganistan con más peligro para el oficio de periodista, que ha quedado impune el 99 por ciento de los crímenes contra informadores y que solo en lo que va del año suman seis asesinatos claramente debido a su actividad profesional, el Presidente Enrique Peña se pone la vara muy en alto y de paso corresponsabiliza a los tres poderes y los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal.
Con sus propias palabras que tendrá a la orden del día el gremio periodístico nacional para reclamarlo en su oportunidad, el primer mandatario prometió terminar con los crímenes contra comunicadores:

“El homicidio de periodistas y de defensores de derechos humanos, muchas veces, es síntoma de un fenómeno de mayor impunidad al que se debe de poner punto final a partir de la acción coordinada de los tres poderes y órdenes de gobierno, para lograrlo es indispensable que las autoridades federales y estatales protejamos de manera corresponsable a periodistas y activistas y castiguemos con todo el peso de la ley a quienes atentan contra su labor”.

Durante la protesta de ayer frente a la Secretaría de Gobernación, los periodistas expresaron “ya basta de discursos, queremos justicia”, con motivo de la reciente ejecución del informador sinaloense Javier Valdez Cárdenas.
La reunión de este miércoles entre el gabinete de seguridad y mandatarios de los estados no debe ser una más, fue una convocatoria extraordinaria a solicitud de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y con su participación quedó empeñada la palabra de los titulares de los tres poderes y los gobernadores de la República.
Tres aspectos deben precisarse en cuanto a la agresión impune y sistemática contra los periodistas:
-Que el nivel de impunidad del 99 por ciento ciertamente no está alejado del 95 por ciento de promedio nacional de los delitos no castigados.
-Que mientras no se aclaren los crímenes contra comunicadores, queda abierta la posibilidad que algunos no sean a causa de la labor periodística y por otra la parte el recurso perverso de la autoridad gubernamental y/o judicial de que por motivos de incapacidad o complicidad se criminalice al informador, con el San Benito de “quién sabe en qué malos pasos andaría”.
-Que en la mayoría de los casos, citemos los recientes de Miroslava Miroslava Breach Velducea y Javier Valdez Cárdenas, públicamente denunciaron las amenazas de muerte y las autoridades estatales y federales no hicieron algo para protegerlos y salvarles la vida.
De lo expresado ayer por los comunicadores de la pluma, el micrófono, la lente del fotógrafo, del internet, con el coraje de la impotencia, vale citar dos pensamientos:
-Se mata a los periodistas, pero no a la verdad.
- Cuando matan a un periodista no es para callarlo, es para callar a los que quedan vivos.

TIEMPO FUERA.- “Lucharé hasta el final de mi gobierno a fin de fortalecer las condiciones para el ejercicio pleno del periodismo riguroso y valiente, que México necesita. Es obligación del Estado mexicano en su conjunto otorgar garantías a los periodistas para el desempeño de su profesión, especialmente ante la amenaza que hoy representa el crimen organizado, en ocasiones, infiltrado en las instancias de gobiernos locales en ciertas instancias del país”.
Enrique Peña Nieto
17 de mayo de 2017