19/05/201705:00:19

La era de Trump está por terminar

He decidido comenzar este artículo explicándoles brevemente en qué consiste y cuáles son los orígenes del impeachment, tan publicitado durante los últimos días y posteriormente, comentaré lo que puede suceder con el actual presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump. ¿Qué es el impeachment? Es un proceso de destitución —también conocido como juicio político o juicio de residencia— por el cual se puede procesar desde el presidente de la república hasta un síndico para removerlo de su cargo, debido al mal desempeño de éste. Sus orígenes se remontan al siglo XIII en Inglaterra, en donde es una acusación de gran solemnidad “contra cualquier individuo hecha por la Cámara de los Comunes, ante la barra de la Cámara de los Lores” (Castagno, Antonio, 2009, p. 435). El primer caso de impeachment tuvo lugar durante el reinado de Eduardo III, concretamente en el año 1376, cuando la Cámara de los Comunes acusó al noble inglés Lord William Latimer y al comerciante londinense Richard Lyons de realizar operaciones fraudulentas y beneficiarse con los recursos de la Corona, por lo que se solicitó que fueran juzgados y castigados con la inhabilitación de sus cargos (Romney, Mattew R, 2000). De la evolución del impeachment en Inglaterra se puede advertir “el derecho de los Comunes de acusar a los consejeros del rey, efectivizándose así el principio de la responsabilidad ministerial, y limitando la prerrogativa real, con lo que se asegura la influencia del Parlamento, en la dirección de la política inglesa; […] así como el respeto de las libertades políticas y el castigo de los altos funcionarios del Estado. Es ese espíritu y ese anhelo que lo anima e impulsa en todo el curso de su historia” (Castagno, Antonio, 2009, p. 436). Esta institución inglesa sirvió como fuente para establecer el juicio político en las constituciones norteamericanas de Virginia (1776) y de Massachusetts (1780). En la Constitución de Estados Unidos de 1787 se garantiza que los altos funcionarios pueden ser procesados por mandatos de las Cámaras con las dos terceras partes (Alcaraz, Enrique, 2001, p. 32-34). Este proceso se establece en la sección tercera del artículo 1o. de dicho ordenamiento, que a la letra dice: “En los casos de juicio político, el alcance de la sentencia no irá más allá de la destitución del cargo y la inhabilitación para ocupar y disfrutar cualquier empleo honorífico, de confianza o remunerado, de los Estados Unidos; pero el individuo condenado quedará sujeto, no obstante, a que se le acuse, enjuicie, juzgue y castigue con arreglo a derecho”.

Tengo entendido que, de 14 procesos, sólo dos presidentes norteamericanos han sido juzgados: Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998. Richard Nixon interrumpió el proceso al dimitir de su cargo en 1974, tras la aprobación de su impeachment (Sirvent Gutiérrez, Consuelo, 2006, p. 113). Ahora bien, basándonos en el derecho comparado, en Europa la finalidad de este juicio es la de castigar a los culpables, mientras que en Estados Unidos se trata de una medida administrativa —y no judicial— con el objetivo de quitar el poder, ya que la Constitución norteamericana es un documento prudente y equilibrado: A) por un lado, armoniza las necesidades de orden exigidas por la sociedad y el derecho a la libertad de las personas, y por el otro, el sistema de división de poderes entre el legislativo, el ejecutivo y el judicial, atemperado por completos mecanismos de frenos y contrapesos (checks and balances) entre ellos —en México se habla de pesos y contrapesos—. En lo que concierne a los pesos, vemos que realmente se le da al poder legislativo —según las redes sociales y los medios de comunicación—. Les decía que en Norteamérica es frenos y contrapesos. B) El otro equilibrio que tiene su Constitución es entre el poder federal y el de los estados federados. Dado la incapacidad para gobernar los Estados Unidos de América, todo apunta que Donald Trump se está ganando su impeachment. La última metida de pata fue dar a conocer que, durante su campaña, su equipo tuvo al menos 18 contactos con oficiales rusos, por lo que el líder de los republicanos en la Cámara de Representantes cree que Putin pudo haber pagado al actual presidente norteamericano. Inmediatamente después de conocerse esta noticia, la bolsa de valores de Nueva York ya sufría una dura caída. Bueno, la era de Trump está por terminar. Les decía en líneas anteriores que este procedimiento se llama también acusación constitucional o acusación en juicio político. En los sistemas más presidencialistas latinoamericanos que están ligados al derecho anglosajón su vínculo es el impeachment. En el derecho indiano se le conoce como juicio de residencia. En el sistema político mexicano, este juicio tiene su fundamento en el artículo 110 de nuestra Constitución Política y está relacionado con los artículos 108, 109, 111, 112 y 114 constitucionales; conforme a estas disposiciones, “supone un procedimiento tramitable en ambas Cámaras del Congreso de la Unión y que está previsto para sancionar a un número identificable y específico de altos servidores públicos de la Federación o de las entidades cuando se apruebe que, en el ejercicio de responsabilidades funcionariales propias, han incurrido en actos u omisiones en perjuicio a los intereses públicos fundamentales y al buen despacho de los asuntos estatales. De dictarse un fallo congresual, esto conllevaría la destitución del funcionario como la prohibición temporal del derecho de ocupar otros cargos” (Eraña Sánchez, Miguel, 2017, p. 1836). También les comentaba que los pesos y contrapesos es un asunto que se le da muy bien al poder legislativo, la prueba está en que, para formular o hacer valer la Constitución, tenemos que hacer un procedimiento tan complicado que se termina el sexenio y no lo logramos. De ahí que cuando se ordena la detención de algún actor político, generalmente es cuando termina su periodo constitucional y, salvo grandes excepciones, son justas, la mayoría se realizan por venganzas políticas.