10/11/201705:00:46

¿Dónde quedaron los principios juaristas: dignidad y austeridad?

José Alberto del Rivero

10/11/201705:00:46

Mis generosos lectores, permítanme decirles antes de empezar mis comentarios correspondientes a esta semana; me disculpo con ustedes por la ausencia de mi colaboración en el Diario de Tabasco del número anterior, ya que como todos sabemos se festejó el día de los muertos, que dimana de nuestra cultura desde la época prehispánica, en que se rendía culto a la muerte y la han concebido como una dualidad de la vida.
Pacientes lectores, les expreso que unos de mis muchos viciosos amigos, lector de mi columna, me decía que no definí el concepto de perversión en mi artículo anterior. PERVERSIÓN, según el Diccionario de la Lengua Española es la acción de pervertir o pervertirse; es el estado de error y corrupción de costumbres; es la anormalidad y degeneración de las tendencias humanas.
He llegado a la conclusión y ojalá me equivoque, que esta clase política que nos gobierna ha motivado la confrontación social, ha reducido la movilidad política y ha llegado a fortalecer un oligopolio que repercute en el deterioro y rezago social que se puede visualizar en cómo tiene clasificada las zonas económicas de inversión en México. A saber, en el norte el gasto corriente es aproximado del 70% y el de inversión es del 30%. En la zona centro el gasto corriente es de alrededor del 80% y de un 20% el de inversión; y en la zona Sur- Sureste el gasto corriente es del 91% y el 9% de inversión.
¿Qué efecto tiene para Tabasco? La caída de ingresos laborales, el cual es de -3.5% según datos del Coneval 2013-2017. El resultado fue negativo, un decremento económico de un -7.2%. Derivado de este índice, en Tabasco aumentó la pobreza entre 2014 y 2016 de ser de un 49.6% a un 59.9%; lo que coloca a nuestro estado en la lista de pobreza extrema en un 11.8%.
Como ven ustedes no es nada halagüeño, me cuesta trabajo escribir estos datos pero es la realidad, son datos duros; y en esta realidad no hay PERCEPCIÓN, sino una clara PERVERSIÓN de este grupo oligopolio (mercado donde hay pocos vendedores y muchos compradores). En éste los vendedores son la oligocracia (gobierno ejercido por pocos) y los compradores la partidocracia.
Nos dice Miguel Carbonell, a quien cito en forma textual “la clase política mexicana tiene una idea bastante simplona (o cínica, tal vez) sobre lo que debe hacer en materia de Estado de Derecho” –Recordarán ustedes amables lectores, que en artículos anteriores he comentado que un estado de Derecho es División de Poderes, democracia y respeto a los Derechos Humanos– y como todos bien sabemos, no vivimos en un Estado de Derecho pues no existe tal División de poderes, existe una cuasi democracia y no hay respeto por los Derechos Humanos. Por lo que nos demuestran su pervertida forma de conceptualizar lo que es un Estado de Derecho para la clase política. Como ejemplo, el caso Cancún (cajas de seguridad), en cuanto a la presunción de inocencia y el debido proceso ¡Ni sus luces! Y de nueva cuenta retomo al maestro Carbonell con lo siguiente: “a nuestros políticos les gusta hacer reformas para lucirse”. –Esto me recuerda que los estados más corrompidos son los que más leyes tienen “Corruptissima republica plurimae leges” –.
Dentro de poco, –como todos sabemos– comenzarán las campañas políticas. De ahí que los candidatos deberán ser muy responsables al formular los programas de gobierno que ofertarán y que deberán cumplir para abatir y contraponer esta tendencia a la baja de la extrema pobreza y el desempleo.
Permítanme cerrar mi columna haciendo la siguiente sugerencia, para que los actores políticos recobren su dignidad y credibilidad deben sacar de la caja del olvido los principios juaristas republicanos de austeridad y dignidad, así como el decreto bolivariano — “Que una de las principales causas de los desastres que se han visto envuelta la Republica, ha sido la escandalosa dilapidación de sus fondos, por algunos funcionarios que han invertido en ellos; que el único medio de extirpar radicalmente este desorden es dictar medidas fuertes y extraordinarias, he venido en decretar, y Decreto que todo funcionario público, a quien se le convenciere en juicio sumario de haber malversado o tomado para sí de los fondos públicos de diez pesos arriba, queda sujeto a la pena capital. Los jueces a quienes según la ley, compete este juicio, que en su caso no procediere conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena.”—