21/04/201705:00:29

Corrupción, más leyes y burocracia

Tiempo de política

Desde la “renovación moral” que fue lema de campaña del candidato presidencial priista Miguel de la Madrid Hurtado hace casi 40 años, hasta la reciente ley “3 de 3”, el combate a la corrupción ha sido un llamado a misa para ateos de todos los colores. El mejor y caro ejemplo de que las leyes, y las instituciones han sido un adorno legal preventivo está en los casos de corrupción de los ex gobernadores Tomás Borge y los Duarte, César y Javier, Tomás Yarrington y Guillermo Padrés, los dos primeros prófugos y los últimos tres detenidos. En sus respectivos estados, ¿Por qué no se les aplicó la Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos? ¿Por qué sus Congresos locales les aprobaron año con año sus cuentas públicas? ¿Dónde estaban sus contralorías estatales? ¿Por qué no actuaron las Secretaría de la Función Pública y la Auditoria Superior de la Federación de la Cámara de Diputados, en los casos de las partidas federales? ¿Para qué sirven las unidades de Transparencia que cuestan dinero en recursos humanos y materiales? Específicamente tres ex mandatarios fueron ponderados en su momento por el presidente Enrique Peña como la nueva clase política priista: los dos Duarte y Borge, que resultaron una triada de ladrones que dejaron mal parado al “nuevo PRI” y ahora cínicamente su detención se pretende convertir en bandera para que la ciudadanía vuelva a votar por el tricolor, cuando burlaron leyes e instituciones con la tolerancia y/o complicidad de las autoridades federales. Las siete leyes que contempla la nueva lucha contra la corrupción es prácticamente más de lo mismo: 1.Expedición de la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción. - Establece las bases de coordinación del SNA, a nivel federal y local, así como las características del Sistema Nacional de Fiscalización y de la Plataforma Digital Nacional. (Duplicidad con los órganos legislativos de fiscalización federal y local y las unidades de transparencia) 2. Expedición de la Ley General de Responsabilidades Administrativas. - Establece las responsabilidades administrativas y la obligación de los servidores públicos, de presentar declaraciones patrimonial, de conflicto de intereses y fiscal. (En esencia, nada nuevo con la actual Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos) 3. Expedición de la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación, así como reformas a la Ley de Coordinación Fiscal y a la Ley General de Contabilidad Gubernamental. .-Fortalece a la Auditoría Superior de la Federación para el combate de la corrupción. (Una ley maquillada) 4. Reformas a la Ley Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. - Crea al Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, como órgano jurisdiccional con autonomía para emitir sus fallos y con jurisdicción plena. (Mientras no exista una verdadera división de poderes está destinada al fracaso) 5. Reformas a la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República. - Crea la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción, como órgano autónomo para investigar y perseguir actos de corrupción. (Idem.) 6. Reformas al Código Penal Federal. - Establece las sanciones que serán acreditables a quienes cometan actos de corrupción: servidores públicos y particulares. (Aquí lo novedoso estaría si se logra que inhiba la participación de los privados en los actos de corrupción, que hasta ahora no han logrado las anteriores le leyes). 7. Reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal. - Fortalece a la Secretaría de la Función Pública para la prevención y combate de la corrupción. (Otra ley maquillada con más dientes con bozal de papel). El punto es que en nuestro país no hacen falta más leyes e instituciones con más gasto en burocracia, sino en la voluntad política para aplicar las existentes y las nuevas leyes, para que no haya más Duartes y Borges que esperan terminen sus mandatos, los dejan ir y luego los buscan en 180 países para hacerse los héroes en su detención, cuando el mérito es de la Interpol o la policía de una república bananera como Guatemala. La desvergüenza sin límites.

TIEMPO FUERA.- A un año, un mes y una semana de que se elija a la nueva administración federal y con las tendencias electorales a la vista por los índices de popularidad peñista que repercutirá en los 30 comicios estatales, esta nueva ley anticorrupción vale para el dicho “que se haga justicia en las mulas de mi vecino”. Ya “lo caido, caido”.