Añoro la Villahermosa hermosa, la de antes”

El Universal
20/04/201701:00:58

Manuel es catedrático del Colegio de Bachilleres y a raíz de la violencia e inseguridad que se vive en Villahermosa se ha convertido también un activista social, puesto que, dice, no se puede quedar callado, porque ama la ciudad en la que nació, en la cual no puede salir ni siquiera a un cajero sin […]

Manuel es catedrático del Colegio de Bachilleres y a raíz de la violencia e inseguridad que se vive en Villahermosa se ha convertido también un activista social, puesto que, dice, no se puede quedar callado, porque ama la ciudad en la que nació, en la cual no puede salir ni siquiera a un cajero sin el temor a ser asaltado.
Cuenta que el año pasado estuvo a punto de pasar a formar parte de las estadísticas de la delincuencia, porque al intentar retirar dinero de un cajero automático un milagro evitó que le robaran. “Estaba en el cajero, venían personas, pero venían sobre mí. Bendito sea Dios que estaba el policía oculto, en ese momento fue que salió y se hicieron tontos, y en el momento que se alejaron dejaron tirada una navaja”, narra.
“En otra ocasión iba rapidísimo, pero desafortunadamente te salen de donde menos te los esperas. Antes de bajar de la camioneta volteo a ver a todas partes. Además, cuando entro, no le quito el seguro hasta que me cercioro. También, no puedes ver quién está dentro de los autos, pero me han abierto la camioneta”, dice Manuel en la puerta del colegio donde da clases todos los días. Dice vivir como muchos tabasqueños en “toque de queda”, porque después de las 10 de la noche no sale como lo hacía antes. No va a fiestas, a bares y menos a un cajero. Porque el temor es latente. Añora la Villahermosa donde podía salir al parque, a la plaza, al banco, a comer y a realizar actividades sin temor.
“No me gusta decir esto, me da tristeza porque Villahermosa es una ciudad para poder disfrutarla; de noche es bellísima, al igual que de día, pero obviamente esto nos está llevando a vivir una inseguridad tremenda, esto parece que no afecta, pero sí, sobre todo al comercio”, indica. Los índices de inseguridad en la capital del estado se han incrementado y para muestra está la encuesta del Inegi que señala que en septiembre 91% de los encuestados respondieron que no se sentían seguros; pero tres meses después la situación empeoro: la cifra subió a 98%.
El maestro dice que el miedo no sólo está al ingresar a un cajero automático, sino también al acudir a una fiesta. Cuenta que hace unos meses, un comando armado ingresó a la casa de uno de sus primos que tenía una celebración familiar y les robaron a todos.
“Había más de 32 invitados, se pararon las camionetas con metralletas, a él lo golpearon y lo dejaron irreconocible, estuvo en el hospital más de dos semanas, le dispararon en el pie. Les robaron todo a los que estaban ahí”.
Si pudiera armarse lo haría, pero por el momento sólo trae un bate de fierro para defenderse. Además, dice, que no se callará y seguirá protestando cuantas veces sea necesario, porque los ciudadanos están cansados de vivir encerrados. “Uno tiene esa añoranza de la Villahermosa hermosa de antes, lo dice su nombre: la Villa-hermosa. Hoy en día se está perdiendo esa belleza”, refiere.